En 1880, había
una vez un señor muy guapo de 20 años llamado Miguel vivía en una cuidad
llamada Balao.
Miguel, un día
decidió que iba a visitar a su adorado primo por un trabajo que le había
conseguido. Su primo vivía en Ambato. Miguel tuvo que dejar a su esposa,
Natalia, lo que no sabía él era que Natalia estaba embarazada, con 1 meses,
ella todavía no le había dicho porque no quería que él pierda ese trabajo.
Miguel de niño había jugado la guija, desde ese entonces,
él sufrió un trastorno mental, tuvo que ir a varias terapias, cada día se
olvidaba de aquel día, hasta que lo olvidó.
Miguel fue a
Ambato encontrándose con su primo. El primo le dijo: “El trabajo es cuidar
animales”. Miguel le dijo: “Esta bien con tal que paguen bien”. Su primo lo
llevo a que trabajara, la patrona les dio a los dos un cuarto, donde iban a
pasar esta noche.
Se hizo de noche
y los dos durmieron en un colchón, su primo ya se había dormido pero él no
porque escuchaba a un caballo correr, y cada vez se acercaba, hasta que oyó que
el caballo entro al cuarto y rodeaba la cama, escondido bajo las sabanas, él gritó
levantando a su primo y de repente desapareció todo. A la siguiente noche, su
primo se durmió mientras que Miguel estaba escondido entre las sabanas. Él oyó
un sonido, y alzo las sabanas y vio a un
hombre pequeño que tenía un resplandor dorado, era un demonio.
El Demonio se sonrió
al verlo a Miguel, asustado Miguel gritó quedándose casi sin aliento. Su primo
se despertó asustado. Lo único que recuerda de esa noche, fue que vio a un
demonio arrastrar a Miguel hacia el Inframundo. Esa misma noche el hijo de
Natalia había nacido, el primo de Miguel le iba a avisar a Natalia sobre que le
pasó a Miguel. Pero en el hospital le supieron decir que Natalia y su hijo
habían desaparecido, y que la última vez que la escucharon fue gritando.
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